Michael Schumacher la aprovechó, consiguiendo su mejor resultado clasificatorio desde su regreso a la Fórmula 1 en 2010, aunque daba la sensación de que podría haber terminado incluso mejor que en ese cuarto puesto. Nico Rosberg, del que me esperaba mucho tras liderar la Q2, volvió a dejar patente que todavía parece tener problemas bajo presión o en los momentos decisivos, y se diluyó en Q3 con una vuelta incluso peor que la que había completado en la ronda anterior.
Decepcionante, pero nada comparado con lo que ocurrió el domingo. La salida fue perfecta. Michael, como de costumbre, arrancó bien y le ganó la posición al sorprendente Grosjean para situarse en zona de podio. Allí se mantendría hasta que su caja de cambios dijo basta y nos impidió saber mejor cómo se comportaría su W03 a medida que avanzaban las vueltas. Probablemente no hubiese logrado estar entre los tres mejores, pero quizás sí por delante de Fernando Alonso. Nico, por su parte, ganó tres posiciones y se puso tras su compañero en la primera curva, pasando a los dos Red Bull y al propio Romain. Pero su carrera fue claramente de más a menos, y los problemas de degradación en su monoplaza fueron evidentes.
Degradación, sí, la palabra que les ha acompañado durante todo el 2011, y les ha impedido luchar por los podios, parece volver a ser la pesadilla de Ross Brawn y compañía también en este 2012. Desde el equipo son conscientes de que deben encontrar una solución cuanto antes, pues actualmente poseen uno de los mejores coches de la parrilla a una vuelta y a medida que pasen los Grandes Premios esa ventaja podría irse diluyendo. El cero con el que se han ido de Australia no refleja relamente su potencial, pero debe servirles para reaccionar de cara a próximos eventos. No habrá tiempo para hacerlo de cara a Malasia, donde se espera que las largas rectas del circuito jueguen a su favor, especialmente el sábado, pero donde las altas temperaturas podrían destrozarles los neumáticos y la carrera.
Lo cierto, y siendo un poco optimistas, es que tras un Gran Premio y un solo monoplaza completando la carrera, las conclusiones sacadas pueden no ajustarse totalmente a la realidad. ¿Será realmente la degradación un problema tan grave como en el pasado? ¿Les impedirá eso conseguir podios en 2012 de nuevo? ¿Podrán luchar por la pole algún sábado? Muchas preguntas, ante las que prefiero esperar por una respuesta clara. De momento, la cosa no pinta demasiado bien tras la primera decepción.
Mercedes ha sido el bluff más grande de esta carrera, como su problema sea endémico ya podrán tirar a la papelera de reciclaje el coche y empezar de nuevo.
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